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La historia del narrador

September 13, 2010 Leave a comment

La aldea estaba tranquila. Era medianoche cuando todo comenzó a temblar. Al principio fue despacio, como si la Gran Madre estuviera meciendo la Tierra. Pero el balanceo aumentó hasta que no cabía duda de que el asunto era serio. La cabaña del jefe se agitaba tan violentamente que parecía que en cualquier momento fuera a despegar. Así era con la del herrero, la del maestro brujo y la del leñador. Al final, en una vorágine de ruido, viento y piedra se rasgo el suelo y una buena parte del poblado desapareció en una nube de polvo y miseria.

A la mañana siguiente el Sol amaneció con un furor desconocido, como si lo de la noche anterior no fuera con él. Y así era, ¿verdad?. De cualquier modo no tenía el derecho a elevar la temperatura del planeta hasta un máximo histórico, produciendo fuegos a lo largo de toda la cordillera Costilla. Incendios que por supuesto afectaron a la aldea, quemando las llamas a objetos, ganado y personas por igual, ignorantes de la desastre acaecida tan sólo horas antes.

Las elevadas temperaturas y la emisión masiva de CO2 a la atmósfera produjo un cambio en el tiempo tan brusco que en un santiamén la lluvia extinguió los fuegos y cubrió el suelo de unos centímetros de agua. Las nubes, no contentas con su participación hidromorfa a nivel del suelo, empezaron a descargar tremenda cantidad de agua que a las pocas horas no se veía ni las copas de los árboles más altos del valle. El valle Ombligo, donde la aldea sentaba sus pesadas y doloridas posaderas, era irreconocible a la mañana siguiente.

Lo que otro tardó siete días en construir, en apenas dos días hago desaparecer. Pero, me pregunto yo, ¿de qué sirve un narrador si no existen oídos para escuchar e inteligencia para entender y criticar? Sin marionetas no tiene sentido hablar de titiritero. Es por eso que al atardecer asomó la cabeza peluda, sucia y maloliente del joven que hacía dos días se había perdido en el bosque intentando cazar algo que llevarse a la boca. Le acompañaba la hija del jefe, de caderas anchas, tan útiles en los próximos años.

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Pasión popular

April 25, 2010 Leave a comment

- Corre, corre, que ya empieza.

- Espera, que todavía le queda un poco a las palomitas.

- Yo te espero, pero ya sabes que la tele no lo hace.

En cientos de miles de hogares de España se sintoniza la final de Gran Hermano D-4.

- Bienvenidos al último programa de Gran Hermano D-4. En este momento los dos candidatos están pasando las últimas horas en la casa, ya que, como todos Uds. saben, ¡esta noche es la gran final!

Se oye un clamor generalizado procedente del público del plató. Mientras, primer plano de Juan José Rupín conduciendo el que será seguro el programa más visto en España durante los próximos cuatro años. Al menos así ha sido en las otras ediciones de Gran Hermano D.

- La expulsión la semana pasada del Sr. Recunte ha causado una gran conmoción entre todos los españoles. Todos tenían muchas esperanzas de que llegara a la ronda final. Pero así son las cosas… ahora todo se decide entre la Srta. Clomera -

Los abucheos de un grupo enarbolando una bandera de fondo rosa flucsia y una esvástica azul celeste impiden proseguir al pobre Juan José. Pese a la buena iluminación del complejo llevan todos gafas de Sol y, aunque es Invierno, visten trajes ajustados: cortos en las piernas y tirantes del cuello.

- ¡Silencio, por favor! ¡Silencio! – unos segundos – Decía que todo se decide entre la Srta. Clomera y el Sr. Montes. Quedan diez minutos para que se cierre la votación. Ya saben que pueden usar los enlaces que aparecen a continuación para hacer su elección, ¡porque lo más importante es su opinión!

Los hipervínculos ya están flotando en la pantalla para cuando Felipe trae las palomitas en un bol. Se acomodan los dos para el debate previo al final. Ella en el gravillón que había heredado de su abuela y él tumbado en el sofá de látex. Se ha convertido ya un ritual.

- No me puedo creer que eliminaran a Recunte. Ese tío me gustaba.

- Hombre, no estaba mal, sobre todo si los comparas con los dos que han quedado.

- Sí, el Montes este es un fascista, aunque parece que todos los jóvenes le apoyan. Y la otra -

- La otra va a ser un títere toda su vida. Eso ha quedado claro durante lo que ha durado esta farsa.

- En fin, qué le vamos a hacer.

Y haciendo un ademán con la mano selecciona el enlace que leía Srta. Clomera. Se identifica biométricamente a través del receptor óptico y su voto queda registrado. Amelia repite el mismo procedimiento. Una vez echada la suerte, el ritual exige la ingesta de un refresco mientras anuncian el ganador de este año. Ambos vuelven de la cocina con un enorme vaso lleno de zumo de fresa mezclado con colafeína.

- Silencio todo el mundo, ya me traen el sobre. Como es costumbre empezaremos dando las estadísticas de este año. De los 100.234.123 españoles, ha votado un 92,3%, ¡un 3,4% más que el año pasado! ¡Enhorabuena a la dirección del programa por este fabuloso resultado en la cuarta edición! De los 92,3% un 45,7% han sido varones y el resto, 46,6% mujeres -

- Estúpidas encuestas… ¡di ya el resultado!

- Son necesarias para darle emoción, si no sería muy aburrido – una risilla inocente cargada de ironía.

- … de las autoridades, quedando sólo un 3,2% desiertas. Y finalmente, el ganador de esta edición de Gran Hermano D-4 es… – esos siete segundos odiosos antes de un resultado trascendental – … ¡la Srta. Clomera! ¡¡Dad todos un gran aplauso a la cuarta Presidenta de España elegida con todas las garantías democráticas gracias al equipo técnico de !! -

Al apagar la telesación todavía se escuchan levemente los gritos y abucheos del plató. En fin, no se espera más de lo que es: otras elecciones presidenciales en España. Nadie sabe en qué punto la cosa se empezó a torcer hasta llegar a este circo. Al menos en esta edición no ha fallecido ningún candidato…

Mientras tanto, en algún lugar de Oxfordshire la tierra tembló levemente.

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Consecuencias imprevistas

October 30, 2009 1 comment

Titubeó un segundo. Quizás el segundo más trascendental de la historia del Sistema Solar.

Pensó en las consecuencias que tendría su acto si lo que defendían los detractores del proyecto llevaban razón. Pensó en sus seres queridos, desde sus hijas y su marido hasta las amigas del instituto. No se imaginaba, ni quería imaginarse, la repercusión de una acción tan inocente como introducir una orden en un ordenador.

Durante ese segundo eterno también le dió tiempo a evaluar los últimos acontecimientos. Las pruebas de funcionamiento limitado de los últimos meses indicaban que se cumplían todos los requisitos del protocolo de seguridad de la ONU. Incluso las pruebas de las últimas semanas no podían augurar mejores resultados.

Sin embargo, no todo eran buenas noticias. El suicidio colectivo de todos los integrantes del grupo detractor del proyecto no podía ocurrir en peor momento. De hecho, casi había conseguido paralizar la fase final del proceso, cuando iban a probarlo a máxima potencia.

Después de cada segundo siempre viene otro, atropellando a los anteriores. Esta vez no fue una excepción, aunque quizás en el futuro ya no ocurriera nunca más.

No sintió levantar el dedo índice del teclado. Ni sintió cómo el fin envolvía todo a su alrededor. En aproximadamente diez segundos el campo físico generado artificalmente cubría el planeta y avanzaba amenazadoramente hacia su sol.

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